¿Invertirías tu dinero en un proyecto social?
Beneficios y Necesidades:
· ¿Qué necesidades está cubriendo el proyecto?
Si el proyecto no cubre ninguna
necesidad, entonces no estará generando beneficios. En este aspecto también se
toman en cuenta las oportunidades de negocio que pudiera estar generando el proyecto.
·
¿A quién beneficia el proyecto?
Es decir, qué personas, organizaciones,
o grupos de personas se beneficiarán con el proyecto, si la necesidad no está
directamente relacionada a una persona o grupo de personas, lo más probable es
que se trate de necesidades “imaginarias”, lo cual no te permitirá obtener
beneficios para la organización.
·
¿Qué beneficios genera y a partir de cuándo se
puede disfrutar de dichos beneficios?
Es importante tener claridad
sobre qué beneficios se obtendrán y cómo puedes medir dichos beneficios, para
garantizar que la evaluación del éxito o fracaso del proyecto sea objetiva. Es
en este punto en el cual los proyectos no lucrativos tienen una mayor
complejidad al evaluar sus resultados, pero la clave está en identificar y
cuantificar el valor del beneficio y la cantidad de personas que se ven
beneficiadas por ese proyecto. Por ejemplo, si el proyecto no lucrativo
pretende enseñar a escribir a una comunidad de 500 personas, el beneficio debe
cuantificarse calculando cuánto le habría costado a cada persona el capacitase
por su cuenta.
Otro aspecto importante a
identificar es el momento en que se podrá disfrutar de los beneficios, en el
caso de los proyectos lucrativos, la respuesta a esa pregunta estaría
relacionada con la fecha en que se recupera la inversión y se comienza a
obtener las ganancias. En el caso del proyecto no lucrativo como el que se
menciona en el párrafo anterior, el beneficio se obtendría a partir de que las
personas beneficiadas pueden utilizar sus conocimientos para obtener un empleo,
resarcir el tejido social de la comunidad, mejorar la administración de sus
negocios, etc.
IMPACTO:
·
¿A cuántas personas beneficiará el proyecto?
El éxito del proyecto estará
directamente ligado a la cantidad de personas que puede beneficiar el proyecto
de manera directa o indirecta, por ejemplo, en el caso de un proyecto lucrativo,
mientras mayor sea la cantidad de personas que pueden adquirir, o utilizar el
producto o servicio, el beneficio económico que se puede obtener es mayor.
En el caso de los proyectos
no-lucrativos, el impacto se medirá a través de la cantidad de personas a las
que se beneficiará y la forma en que puede mejorar su calidad de vida.
SOSTENIBLE:
·
¿Los beneficios que genera el proyecto son
duraderos?
Este es un punto muy importante,
ya que, en ocasiones se ejecutan proyectos como le decimos en México “Para
taparle el ojo al macho”, hablamos de proyectos con beneficios a corto plazo,
pero que no van más allá de un “regalito”, imaginen invertir en transporte,
auditorios, prensa, publicidad, y un ejército de personas, sólo para entregar “despensas”
que no durarán ni un mes, en comunidades de bajos recursos. (Cualquier parecido
con los proyectos que ejecutan nuestros políticos… es mera coincidencia).
Siempre se debe buscar el generar
el mayor beneficio posible para la organización y para las personas que se
benefician de los productos y servicios que genera el proyecto, mientras mayor
sea el valor y el periodo en el que se puede disfrutar de dichos beneficios, la
factibilidad del proyecto es mayor, ya que genera beneficios para la
organización a largo plazo.
Por ejemplo, diseñar un producto
de buena calidad, puede generar ganancias a largo plazo, además de la
posibilidad de ganar buena reputación, incrementando así la posibilidad de participar
en nuevos mercados e incluso nuevos productos.
·
¿El proyecto podría replicarse en otro momento o
lugar?
Este punto puede ser
determinante, si el proyecto genera productos o servicios que puedan beneficiar
a otro grupo de personas, en otras ciudades o incluso en otros países, esto
permitirá a la organización aprovechar el trabajo y las lecciones aprendidas
del primer proyecto, para generar más beneficios.
FACTIBILIDAD:
Objetivos claros y alcanzables: Los objetivos deben responder a las
siguientes preguntas: ¿Qué se pretende hacer? ¿Cuánto o en qué cantidad? ¿Cómo
se hará? ¿Con qué recursos se hará? ¿Cuándo se hará?
¿Los costos justifican los beneficios?: Los costos deben ser
menores a los beneficios que se pretenden obtener, de lo contrario pondremos a
la organización en riesgo. (Esto también aplica para las organizaciones no
lucrativas, ya que, aunque no tienen como objetivo generar ganancias, tienen
recursos limitados y deben asegurarse de utilizarlos de una forma “eficiente”).
Alineación con los objetivos de la organización: Si nos aseguramos
de que los objetivos del proyecto están alineados con los objetivos de la
organización, estaremos asegurando el financiamiento del proyecto. Ninguna
organización quiere invertir recursos en proyectos que no le ayudarán a
alcanzar sus objetivos, sería como echar el dinero en “saco roto”.
Lugar de ejecución: Este es otro de los factores a tomar en cuenta,
pues muchas veces el lugar donde se ejecutará el proyecto puede implicar costos
adicionales por traslados, oficinas etc., o incluso puede introducir factores
ambientales que afecte el éxito del proyecto. Por ejemplo, no es lo mismo
ejecutar un proyecto de Tecnologías de la Información en la Ciudad de México
que en alguna comunidad rural de Oaxaca.
Así que ya lo sabes, si te hablan de factibilidad de
proyectos y te dicen que no son proyectos sociales, ya sabes que responder.
Espero que este artículo sea de utilidad para ti, si quieres
saber de algún tema en particular, no dudes en escribirme.
¡Hasta la próxima!



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