¿Invertirías tu dinero en un proyecto social?

Cuando le hago esta pregunta a las personas, las respuestas no son muy alentadoras, van desde: “Claro, ayudar es bueno, aunque no ganes dinero, no todo es dinero en la vida”, hasta frases como: “Yo no tengo tiempo ni dinero para eso, prefiero invertir en un negocio que si genere ganancias monetarias”.

El problema está en que, la palabra “social”, casi siempre se relaciona con la palabra “caridad”, en pocas palabras, un proyecto social se relaciona con “Regalar dinero, regalar cosas o regalar “mi trabajo” a cambio de nada. Así que hoy te contaré la verdad con respecto a los proyectos sociales, la verdad es que:

“Todos los proyectos son sociales”

Ok, antes de que salgas corriendo de este blog, porque creas que me he vuelto loca, déjame explicarte por qué me atrevo a afirmar esta cruda verdad. Todos los proyectos, tanto los de carácter lucrativo, como los de carácter no lucrativo, INEVITABLEMENTE afectan (de forma positiva o negativa) al entorno social en el que se desarrollan. Dicha afectación puede abarcar el lugar donde se ejecuta el proyecto, las personas que participan en él, los proveedores, los patrocinadores y por supuesto las personas que se benefician de los productos y/o servicios que genera. 

Pero la complejidad es aún mayor, porque, así como el proyecto puede afectar su entorno, el entorno también puede afectar el proyecto (si, también de forma positiva o negativa).

Es por eso que antes de iniciar un proyecto, las organizaciones se esfuerzan en evaluar qué tanto les conviene, un proyecto exitoso podría ayudar a generar muchos beneficios, y un proyecto fallido podría provocar pérdidas monetarias o incluso, poner en peligro la existencia de la organización.

A esa evaluación le llamamos “Estudio de Factibilidad”, el cual, dependiendo de la industria, de la metodología y de la madurez de la organización (entre otros factores) puede variar en profundidad y técnicas. Sin embargo, hay algunos elementos básicos que se deben considerar.

A continuación, te dejo los 4 elementos más importantes que consideran las organizaciones para determinar si vale la pena ejecutar o no un proyecto:

Beneficios y Necesidades:

·        ¿Qué necesidades está cubriendo el proyecto?

Si el proyecto no cubre ninguna necesidad, entonces no estará generando beneficios. En este aspecto también se toman en cuenta las oportunidades de negocio que pudiera estar generando el proyecto.

·         ¿A quién beneficia el proyecto?

Es decir, qué personas, organizaciones, o grupos de personas se beneficiarán con el proyecto, si la necesidad no está directamente relacionada a una persona o grupo de personas, lo más probable es que se trate de necesidades “imaginarias”, lo cual no te permitirá obtener beneficios para la organización.

·         ¿Qué beneficios genera y a partir de cuándo se puede disfrutar de dichos beneficios?

Es importante tener claridad sobre qué beneficios se obtendrán y cómo puedes medir dichos beneficios, para garantizar que la evaluación del éxito o fracaso del proyecto sea objetiva. Es en este punto en el cual los proyectos no lucrativos tienen una mayor complejidad al evaluar sus resultados, pero la clave está en identificar y cuantificar el valor del beneficio y la cantidad de personas que se ven beneficiadas por ese proyecto. Por ejemplo, si el proyecto no lucrativo pretende enseñar a escribir a una comunidad de 500 personas, el beneficio debe cuantificarse calculando cuánto le habría costado a cada persona el capacitase por su cuenta.

Otro aspecto importante a identificar es el momento en que se podrá disfrutar de los beneficios, en el caso de los proyectos lucrativos, la respuesta a esa pregunta estaría relacionada con la fecha en que se recupera la inversión y se comienza a obtener las ganancias. En el caso del proyecto no lucrativo como el que se menciona en el párrafo anterior, el beneficio se obtendría a partir de que las personas beneficiadas pueden utilizar sus conocimientos para obtener un empleo, resarcir el tejido social de la comunidad, mejorar la administración de sus negocios, etc.

 

IMPACTO:

·         ¿A cuántas personas beneficiará el proyecto?

El éxito del proyecto estará directamente ligado a la cantidad de personas que puede beneficiar el proyecto de manera directa o indirecta, por ejemplo, en el caso de un proyecto lucrativo, mientras mayor sea la cantidad de personas que pueden adquirir, o utilizar el producto o servicio, el beneficio económico que se puede obtener es mayor.

En el caso de los proyectos no-lucrativos, el impacto se medirá a través de la cantidad de personas a las que se beneficiará y la forma en que puede mejorar su calidad de vida.

 

SOSTENIBLE:

·         ¿Los beneficios que genera el proyecto son duraderos?

Este es un punto muy importante, ya que, en ocasiones se ejecutan proyectos como le decimos en México “Para taparle el ojo al macho”, hablamos de proyectos con beneficios a corto plazo, pero que no van más allá de un “regalito”, imaginen invertir en transporte, auditorios, prensa, publicidad, y un ejército de personas, sólo para entregar “despensas” que no durarán ni un mes, en comunidades de bajos recursos. (Cualquier parecido con los proyectos que ejecutan nuestros políticos… es mera coincidencia).

Siempre se debe buscar el generar el mayor beneficio posible para la organización y para las personas que se benefician de los productos y servicios que genera el proyecto, mientras mayor sea el valor y el periodo en el que se puede disfrutar de dichos beneficios, la factibilidad del proyecto es mayor, ya que genera beneficios para la organización a largo plazo.

Por ejemplo, diseñar un producto de buena calidad, puede generar ganancias a largo plazo, además de la posibilidad de ganar buena reputación, incrementando así la posibilidad de participar en nuevos mercados e incluso nuevos productos.

·         ¿El proyecto podría replicarse en otro momento o lugar?

Este punto puede ser determinante, si el proyecto genera productos o servicios que puedan beneficiar a otro grupo de personas, en otras ciudades o incluso en otros países, esto permitirá a la organización aprovechar el trabajo y las lecciones aprendidas del primer proyecto, para generar más beneficios.

FACTIBILIDAD:

Objetivos claros y alcanzables: Los objetivos deben responder a las siguientes preguntas: ¿Qué se pretende hacer? ¿Cuánto o en qué cantidad? ¿Cómo se hará? ¿Con qué recursos se hará? ¿Cuándo se hará?

¿Los costos justifican los beneficios?: Los costos deben ser menores a los beneficios que se pretenden obtener, de lo contrario pondremos a la organización en riesgo. (Esto también aplica para las organizaciones no lucrativas, ya que, aunque no tienen como objetivo generar ganancias, tienen recursos limitados y deben asegurarse de utilizarlos de una forma “eficiente”).

Alineación con los objetivos de la organización: Si nos aseguramos de que los objetivos del proyecto están alineados con los objetivos de la organización, estaremos asegurando el financiamiento del proyecto. Ninguna organización quiere invertir recursos en proyectos que no le ayudarán a alcanzar sus objetivos, sería como echar el dinero en “saco roto”.

Lugar de ejecución: Este es otro de los factores a tomar en cuenta, pues muchas veces el lugar donde se ejecutará el proyecto puede implicar costos adicionales por traslados, oficinas etc., o incluso puede introducir factores ambientales que afecte el éxito del proyecto. Por ejemplo, no es lo mismo ejecutar un proyecto de Tecnologías de la Información en la Ciudad de México que en alguna comunidad rural de Oaxaca.

Así que ya lo sabes, si te hablan de factibilidad de proyectos y te dicen que no son proyectos sociales, ya sabes que responder.

Espero que este artículo sea de utilidad para ti, si quieres saber de algún tema en particular, no dudes en escribirme.

¡Hasta la próxima!



 

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Acerca del autor



"Atrévete, aprende y disfruta del éxito"

Si aprendes sin atreverte, no llegarás a ningún lado, y si te atreves sin capacitarte, perderás tiempo y oportunidades...

Mi nombre es Belén Ramírez, soy ingeniera en computación, especializada en administración de proyectos de tecnologías de la información y mi objetivo es ayudarte a mejorar tu calidad de vida, a través de tu desarrollo profesional.

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